El SEÑOR peleará por ustedes; solo necesitan estar quietos. Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: “¿Por qué clamas a mí? Diles a los israelitas que avancen. Alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar para dividir las aguas, de modo que los israelitas puedan atravesarlo en seco…” Éxodos 14:14-16
Y cuando los israelitas vieron la poderosa mano del SEÑOR desplegada contra los egipcios, el pueblo temió al SEÑOR y pusieron su confianza en ÉL y en Moisés. Éxodos 14: 31
Poco después, Jesús fue a un pueblo llamado Naín, y sus discípulos y una gran multitud lo acompañaron. Al acercarse a la puerta del pueblo, sacaron a un muerto: el hijo único de su madre, que era viuda. Y una gran multitud del pueblo estaba con ella. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: "No llores".
Entonces se acercó y tocó el féretro donde lo llevaban, y los que lo llevaban se detuvieron. Él dijo: "Joven, a ti te digo: ¡Levántate!". El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo devolvió a su madre. Todos se llenaron de asombro y alabaron a Dios. Lucas 7:11-16
Meditación:
¿Has presenciado alguna vez un milagro? ¿Sí o no?
Si es así, ¿cómo te sentiste?
Si no, ¿cómo crees que te sentirías?
Imagínate en la época de Moisés: habrías presenciado plaga tras plaga, un milagro inexplicable tras otro (y aun así, el faraón no dejaba ir a los israelitas). ¿Cómo se sintieron los testigos de estos milagros? Miedo… confusión…
En el Antiguo Testamento, muchos de los milagros que Dios realiza tienen como objetivo infundir temor y obediencia en los testigos. Dios abre el Mar Rojo, permitiendo finalmente que los israelitas escaparan a la libertad, y a su vez matando a muchos egipcios. Al ver esto, los israelitas temieron al Señor, creyeron y confiaron en Él y en su siervo Moisés.
¿Tienes miedo de Dios o no?
Hay una gran diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento: Dios envió a su hijo, Jesús, a vivir entre nosotros, a comprendernos mejor y a salvarnos.
Hemos hablado de los milagros del Antiguo Testamento y de cómo suelen infundir temor en los testigos.
Reflexiona sobre los milagros del Nuevo Testamento: Jesús sana a la gente, la alimenta e incluso resucita a una persona.
¿Cómo reaccionarías al presenciar estos acontecimientos?
Las diferencias entre el Dios del Antiguo y el Nuevo Testamento, y los milagros que se realizaron en cada uno, nos permiten comprender mejor los deseos de Dios para nosotros. Él ciertamente quiere que le OBEDESCAMOS y le SIGAMOS, pero ya no quería que lo hiciéramos por MIEDO, sino por AMOR… Envió a Jesús para transmitir su mensaje de una manera que no infundiera temor en nuestros corazones.
En Éxodo 14:14-31, ocurre un milagro final: Dios permite a Moisés abrir el Mar Rojo para que los israelitas pudieran escapar y detener a los egipcios. Esto infundió temor en los testigos, pero permitió que los antepasados de JESUCRISTO sobrevivieran, permanecieran OBEDIENTES y DEVOTOS, para que el mensajero más importante, el hijo de Dios, JESUCRISTO, pudiera transmitir la palabra de Dios para que todos pudiéramos entenderla.
Oración:
Padre celestial, precioso SEÑOR, estamos asombrados por tu poder y tu gracia. Te agradecemos por permitirnos comprender tu mensaje de una manera que los creyentes anteriores no pudieron. Gracias por la oportunidad; de comprender el sacrificio que tú y tu hijo Jesucristo hicieron por nosotros. Oramos para que nos concedas la sabiduría para comprender mejor tu palabra, para transmitirla mejor a los demás y para tener la valentía de compartirla con quienes más la necesitan. Oramos todo esto en el nombre de JESÚS. ¡Amén!
José Reyes.
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